Por: mweb
El domingo tuvo todos los condimentos de una final inolvidable: tensión, emoción, fútbol, lágrimas y gloria. Racing de Bavio cumplió su promesa: fue por todo… y lo consiguió. En la cancha de Sport, su clásico rival, se consagró campeón de la Liga Costera de Fútbol por segunda vez, con una victoria tan ajustada como merecida.
El partido fue tan duro como anticipado. Sport llegaba con ventaja y con su gente. Racing necesitaba ganar. Y lo logró con inteligencia, carácter y un golazo de Molinas, el jugador que empujó al equipo con su despliegue durante todo el torneo. A los 61 del segundo tiempo, clavó un tiro libre perfecto que selló el 1 a 0. Sobre el final, Sport marcó el empate, pero fue anulado por offside. Esa bandera del línea terminó siendo el punto final de un campeonato apasionante.

La consagración llegó en una semana difícil para el plantel. Su entrenador, Sergio “Muke” Aguerre, había perdido a su madre pocos días antes. El equipo eligió abrazarlo, sostenerse en lo colectivo y salir a la cancha con el alma. Y eso se notó.
“Sabíamos que iba a ser un partido muy difícil porque enfrentábamos a un gran rival y en su cancha, donde lo hace muy bien, sumado a que teníamos la obligación de ganar si queríamos coronar.
Tratamos de planificar el partido transmitiéndoles tranquilidad desde el día uno porque sabíamos de esa manera que si manteníamos el plan de partido podíamos lograrlo.
Se termina destrabando con un gol con algo de fortuna, pero en el desarrollo del juego, creo que fuimos algo superiores y justos ganadores.”
“Son los verdaderos protagonistas del presente que tiene el club. Entendieron que apoyándose en lo colectivo pueden ser un gran equipo de fútbol y es por eso que siempre se exigen mutuamente, sacrifican un montón de cosas y dejan de lado aspiraciones personales para aportar desde el lugar que toca, del primero al último.
Eso a nosotros como CT no solo nos llena de orgullo, sino que ayuda muchísimo a nuestro trabajo. Tenemos grandes jugadores, pero sobre todo mejores personas.”
“El club es la segunda casa de todos nosotros. Compartimos más viajes o más horas ahí adentro que con muchos familiares o amigos, y eso es por el enorme compromiso grupal y por el amor que tenemos por Racing.
Nosotros trabajamos y ellos juegan... pero todos somos hinchas y eso da un plus. Este club inculca trabajo colectivo, sacrificio y humildad, y eso es lo que el grupo trata de poner en valor cada partido.”
“Sabemos que va a ser muy duro porque vamos a enfrentar a un rival que tiene un gran equipo. Tenemos la ilusión como con cada competencia que enfrentamos y trataremos de competir de la mejor manera posible.”
“Por último, me gustaría agradecerles a nuestras familias, que sin su apoyo y acompañamiento esto sería imposible.
A Leo Romero, Gonza Irungaray y Fefo Vadala por ser un cuerpo técnico increíble.
A los jugadores que le ponen todo de su parte para hacer grande al club y a todos aquellos que nos acompañan día a día y cada domingo.
Y también, dedicárselo a mi vieja, que desde donde esté, no tengo dudas que me acompañó en este nuevo paso.”


Desde el vestuario, uno de los jugadores más destacados, Camilo Guarella, resumió el sentir del equipo:
“No teníamos nada. Fuimos por todo. La presión era de ellos. Sabíamos lo que representaba esta final, en su cancha, con dos resultados a favor de ellos.”
Y reconoció el valor anímico del grupo:
“Fue una semana difícil por lo de Muke. Pero nos mantuvimos unidos. Somos una familia. Y eso se notó en la cancha.”
Sobre lo que viene, Camilo no duda: “Ahora se viene una final hermosa contra Villa por la Supercopa. Son 90 minutos donde vamos a dejar la piel en cada pelota.
Sabemos nuestras armas y vamos por todo.”

La tarde también tuvo una carga emocional extra. Fue el último partido del arquero Santiago Castelli, ídolo del club, capitán, referente y símbolo de Racing en la última década. Defendió el arco con compromiso, coraje y un sentido de pertenencia pocas veces visto.
El abrazo de sus compañeros, la bandera de su familia, las lágrimas y los aplausos de todo Bavio marcaron una despedida a la altura de su trayectoria. El fútbol local le rinde homenaje. Y Racing lo despide con respeto y gratitud: hasta siempre, Santi.
La Academia volvió a hacer historia. Con humildad, entrega y amor por los colores. Porque cuando hay equipo, hay familia. Y cuando hay familia, hay gloria.