lunes 9 de marzo de 2026

Actualidad | 8 Mar

De cocinar en familia a liderar grandes eventos: la historia de una emprendedora de Magdalena

En el Día Internacional de la Mujer, el recorrido de una cocinera magdalenense que convirtió una pasión nacida en la cocina familiar en un proyecto gastronómico con quince años de trayectoria y nuevos sueños vinculados al turismo y la identidad local.


Por: Raúl Gómez

En Magdalena, la gastronomía también tiene nombres propios que representan esfuerzo, identidad y visión de futuro. En este caso, la protagonista es una mujer que desde muy joven descubrió en la cocina no solo una pasión, sino también el camino para construir un emprendimiento que hoy lleva quince años de crecimiento sostenido.

“Me gustaría aclarar que no soy chef, soy cocinera. Es mi vocación y mi orgullo”, afirma Danila K Ancunapac, creadora del servicio de catering Danila K’ Ancunapac, un proyecto que con el tiempo se transformó en una referencia para eventos sociales y celebraciones en la región. Sus primeros pasos nacieron en la cocina familiar, junto a su tía abuela, una mujer alemana con quien pasó gran parte de su infancia y de quien aprendió las bases de lo que hoy es su oficio. Los fines de semana compartidos, las recetas y las horas frente a las ollas fueron despertando una pasión que con el tiempo se transformó en proyecto de vida.

Madre de dos hijos y esposa, su camino emprendedor comenzó casi de manera natural. Las reuniones familiares y los festejos en su casa, donde disfrutaba cocinar para muchos invitados, dieron origen a la idea de ofrecer un servicio de catering. El primer desafío llegó con una oportunidad que marcaría el inicio de todo: un evento para el Regimiento de Tanques de Magdalena, con cerca de quinientos comensales. Tenía apenas veinte años y la responsabilidad de llevar adelante una oportunidad enorme. El resultado fue exitoso y desde ese momento comenzó una trayectoria que continúa hasta hoy.

A lo largo de estos quince años, Danila K’ Ancunapac creció y llegó a participar en eventos de gran escala. Han trabajado en La Plata, en la Ciudad de Buenos Aires e incluso en escenarios como el Campo Argentino de Polo, además de prestar servicios para organizaciones internacionales. Sin embargo, más allá de la magnitud de cada evento, su mirada sobre el trabajo mantiene un eje claro: acompañar momentos importantes en la vida de las personas.

“Siempre digo que no brindamos solamente un servicio de catering. Somos parte de los momentos felices de la gente. Cuando nos contratan para un casamiento, un cumpleaños de quince o un evento importante, confían en nosotros para poder disfrutar tranquilos de ese momento”, explica.

 

Ese recorrido hoy abre una nueva etapa. En los próximos meses se concretará uno de sus sueños más postergados: la apertura de El Rastrojo: Restaurante de Campo, un nuevo espacio gastronómico que funcionará en el predio de la Sociedad Rural de Magdalena. La idea había estado presente durante años. “Siempre miraba ese lugar y pensaba: algún día voy a tener un restaurante de campo acá”, cuenta.

El proyecto busca sumar una propuesta que combine gastronomía y turismo rural. El Rastrojo: Restaurante de Campo ofrecerá una experiencia ligada al paisaje y a la cocina tradicional, con platos que recuperan sabores caseros y recetas transmitidas entre generaciones. Durante el invierno, por ejemplo, la propuesta incluirá comidas de olla y preparaciones que evocan aquellas tardes de cocina compartidas con su abuela.

  

La iniciativa también apunta a convertirse en un nuevo punto de encuentro para los vecinos de Magdalena y para quienes visiten la ciudad. La combinación de naturaleza, tradición gastronómica y hospitalidad local busca aportar al crecimiento del turismo y a la valorización de la identidad cultural de la región.

Detrás de cada paso, Danila reconoce dos pilares fundamentales: su familia y el equipo que la acompaña desde hace años. La gastronomía exige jornadas largas, horarios extendidos y mucha dedicación. “En cada evento somos los primeros en llegar y los últimos en irnos. Muchas veces dejamos horas de nuestra casa, y eso solo es posible gracias al amor y la comprensión de la familia”, explica.

En este Día de la Mujer, su historia refleja el valor de la pasión, el trabajo y la perseverancia. Un recorrido que comenzó en una cocina familiar y que hoy se proyecta como una iniciativa que suma trabajo, identidad y nuevas oportunidades para Magdalena.

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