Por: mweb
En el Partido de Magdalena, los corsos dejaron de ser un evento aislado para convertirse en un fenómeno cultural plenamente instalado. Con años de tradición y una revitalización sostenida en las últimas ediciones, la propuesta cuenta con el impulso y acompañamiento del Municipio, que garantiza la organización, la logística y el acceso libre y gratuito en cada sede.

La temporada comenzó en Vieytes, donde el corso ya se realizó con amplia convocatoria, y continúa en las sedes vigentes de Bavio, Atalaya y la ciudad de Magdalena. En todos los casos, la iniciativa municipal permite que miles de vecinos y visitantes de la región participen sin costo, fortaleciendo el carácter popular de la celebración y asegurando condiciones de seguridad y orden en cada jornada.

El impacto no es únicamente cultural. En cada sede, instituciones locales instalan puestos de comidas y bebidas que representan un ingreso importante para su funcionamiento anual. Clubes, cooperadoras y asociaciones encuentran en el carnaval una herramienta concreta de financiamiento, en un esquema articulado con el Municipio.

A nivel artístico, el fenómeno también se expresa en la producción local. Carrozas elaboradas por instituciones, comparsas del distrito y máscaras sueltas aportan identidad propia a cada noche. El cierre con baile popular prolonga la celebración en un clima familiar y sin inconvenientes, consolidando una dinámica que combina tradición, recreación y organización.

Fiesta popular, expresión cultural e impulso económico: tres dimensiones que explican por qué el carnaval volvió a ocupar un lugar central en la vida social del distrito, con el acompañamiento municipal como eje de su consolidación.