lunes 18 de junio de 2018
Magdalena Web. Noticias de Magdalena y la región » Actualidad » 2 abr 2018

Acto en homenaje a los veteranos y caídos en Malvinas

Se llevó a cabo el acto protocolar en memoria a los veteranos y los caídos en la Guerra de Malvinas.


AA 36 años, las autoridades encabezadas por el Intendente Gonzalo Peluso, acompañado del Jefe del Regimiento Tte. Cnel Matias Mones Ruiz, junto a los veteranos de guerra, las instituciones educativas, intermedias, de seguridad y miembros de la comunidad realizaron un sentido homenaje a los caídos en suelo malvinense. En este acto se hicieron presentes los Veteranos de Guerra de Malvinas Anibal Martinez y Daniel Alberti de Magdalena, Mario Alonso de Necochea, Esteban Ortíz, Sixto Martines y Hugo McDugal quienes prestaron servicio en el Regimiento 8 durante el conflicto.

Hizo uso de la palabra nuestro ex combatiente, Daniel Alberti quien, una vez mas logró captar la atención de los presentes y transmitir su emoción al rememorar a sus compañeros caídos en aquellas tierras lejanas.

Alberti dijo que “es un orgullo que anoche en la víspera, cuando hace muchos años iniciamos esa vigilia en esta plaza siendo tres, mis dos hijos y yo, anoche éramos muchos y se prendieron unas cuantas velas. Hubo reconocimiento y hubo memoria, el trance de pasar ese momento del 1º de abril al 2 fue menos doloroso porque estaba acompañado. Porque te acompañan en silencio y te brindan un abrazo. Porque el paso del tiempo hizo reconocer que lo nuestro no fue en vano. Que podrán ver nuestra huella pero no sabrán el peso de nuestras pisadas. Cuando nos hablan de hambre, lo conocimos y bien, cuando nos hablan de frío, lo sentimos hasta calarnos los huesos. Cuando a la edad en la que no se ve morir, vimos morir compañeros y no tuvimos tiempo ni para aflojar ni para poder despedirlos como correspondía. Quizás llegamos jóvenes a Malvinas, pero salimos mucho más hombres. Y no tuvimos ningún pudor en llorar ni sentirnos débiles o con miedo. Malvinas fue demasiado duro para cualquiera y la guerra es el escalón más bajo en el que cae el ser humano. Pero había algo por sobre todas las cosas que muchos habían prometido el 20 de junio de 1981, en alguna plaza o avenida de cualquier ciudad del país. A voz firme cuando les preguntaron si juraba defender la bandera hasta perder la vida, lo hicieron con la voz en cuello, y algunos cumplieron. Solo algunos cumplieron porque el destino lo quiso así, las balas no tienen nombre y las bombas caían seguido. Ellos se quedaron haciendo patria en un lugar de la patria. Al mapa de Argentina le falta un pedazo y ese pedazo es Malvinas. Algunos custodian desde la turba fría, desde el cementerio de Darwin, otros desde las heladas aguas del sur, que recibieron la compañía del ARA San Juan”.

Posteriormente, al igual que en la vigilia de la noche de ayer (ver aparte) mencionó el reconocimento a aquellos 90 soldados caídos que recuperaron su identidad en Malvinas.

Agregó que “hay heridas que por fuera quizás no se ven pero que se llevan en el alma. Están presentes miles de lágrimas que no pudimos llorar en su momento, que tuvimos que escondernos, ser los chicos de la guerra, los que tocó llevar la derrota encima de sus hombros. Nos escondimos, no hablamos. Y hoy reconciliados con la sociedad y la historia tenemos el orgullo de pisar escuelas y hacer algo que nos sirve. Ese algo es sembrar la causa de Malvinas, malvinizar. Es decir que la forma no es la fuerza sino la razón. No quiero un muerto más por una lucha. Se gana con la razón, con la perseverancia, no importa el sacrificio, la diplomacia tiene que ser el camino”.

Sobre su llegada en las instituciones educativas, remarcó que “en ese ida y vuelta a las escuelas he encotrado el respeto, el cariño y el afecto de los chicos. Chicos que se enorgullecen por sacarse una foto con vos que sos Daniel Alberti, ni más ni menos que nadie, que solo viviste una situación especial. Chicos que les hacés un relato de una hora y media y no se mueven, te prestan atención, te consideran, te valoran. Chicos que van a la casa y cuentan la historia de este combatiente. Y nos podrán dar mil medallas, mil trofeos o pergaminos, pero esos no se cuelgan en la ropa. Lo que nos brindan ustedes se cuelga en el alma. Y hay pequeños detalles que nos llenan de orgullo. Alguna vez en esta plaza quien les habla les dijo a todos, pero por sobre todo a aquellos que portaban la bandera argentina. Porque si la llevaban la tenían que portar con honor, con orgullo, porque si la tenían era porque eran líderes, porque tenían buenos conocimientos, eran buenos compañeros o deportistas. Que sea así, que la porten con orgullo. Y al pisar una escuela unos días después, una niña me dice ‘yo quiero hablar con vos’ con el desparpajo de los 12 o 13 años me dice ‘vos me hiciste mucho bien a mí’. No sabía ni entendía por qué. Es que esa niña había estado en el acto y era abanderada, y me contó que sus compañeros la maltrataban porque era ‘la traga’, porque era un montón de cosas por llevar la bandera. Desde ese acto no le dijeron nada más y ella me vino a agradecer. En ese agradecimiento sentí que servía lo que uno estaba sembrando”.

Cerró su emotivo discurso señalando que “Malvinas duele y va a doler por siempre, va a ser una cruz que vamos a llevar sobre nuestras espaldas, pero a veces acompañados y contenidos, nos dejó una enseñanza que podemos transmitir. Nadie se salva solo, y si Malvinas sirve para juntarnos y buscar un país mejor, bienvenido y que así sea. Malvinas duele, pero este año, duele un poco menos”

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